TEA

El Trastorno del Espectro Autista es una condición del neurodesarrollo que influye en la forma de comunicarse, relacionarse y comprender el entorno. Cada persona con TEA es diferente, por lo que la intervención debe ser siempre individualizada.

El TEA no es una enfermedad. Es una forma diferente de procesar la información, percibir el mundo y relacionarse con los demás.

  • Dificultades en la comunicación social: problemas para iniciar o mantener conversaciones, dificultad para interpretar gestos o ironías.
  • Dificultades en las relaciones sociales: problemas para hacer o mantener amistades, preferencia por actividades individuales.
  • Rigidez cognitiva y conductual: necesidad de rutinas, dificultad ante cambios o imprevistos.
  • Intereses restringidos o intensos: gran foco de atención en temas concretos.
  • Dificultades en la comprensión emocional: problemas para identificar y expresar emociones propias y ajenas.
  • Adaptación al entorno escolar.
  • Relaciones con iguales.
  • Comprensión de normas sociales.
  • Gestión emocional ante cambios.
  • Autonomía en la vida diaria.
  • Autoestima y sensación de pertenencia.

Objetivo de la intervención

El objetivo del trabajo en TEA no es cambiar la forma de ser del niño o adolescente, sino favorecer su desarrollo, comunicación y adaptación al entorno, potenciando sus habilidades y mejorando su calidad de vida y la de su familia.