Trastornos de conducta
Los trastornos de conducta en niños y adolescentes hacen referencia a un patrón de comportamiento repetitivo en el que aparecen dificultades importantes para respetar normas, gestionar la frustración y adaptarse a las normas sociales y familiares.
Estos problemas pueden afectar de forma significativa a la convivencia familiar, al entorno escolar y a las relaciones sociales.
¿Cómo se manifiestan los trastornos de conducta?
- Desafío a la autoridad: discusiones frecuentes con adultos, negativa a seguir normas.
- Conductas oposicionistas: enfados intensos, actitud retadora o provocadora.
- Rabietas frecuentes e intensas: reacciones desproporcionadas ante la frustración.
- Agresividad verbal o física: insultos, amenazas o conductas agresivas.
- Incumplimiento de normas: en casa, en el colegio o en otros contextos.
- Baja tolerancia a la frustración: dificultad para aceptar límites o “no”.
- Conductas disruptivas en el aula: problemas de convivencia escolar.
- Conflictos familiares frecuentes.
- Problemas de adaptación escolar.
- Dificultades en las relaciones con iguales.
- Baja regulación emocional.
- Escasa tolerancia a normas y límites.
- Deterioro de la autoestima y la convivencia.
Impacto de los trastornos de conducta
Objetivo de la intervención
El objetivo del tratamiento de los trastornos de conducta es ayudar al niño o adolescente a desarrollar habilidades de autorregulación, mejorar la convivencia y aprender a gestionar la frustración, favoreciendo una adaptación más positiva en su entorno familiar, escolar y social.
