Ansiedad

La ansiedad en adultos puede aparecer de forma puntual o mantenerse en el tiempo, afectando al bienestar, al trabajo, a las relaciones y a la salud física.

La ansiedad en la edad adulta puede presentarse de muchas formas y no siempre es fácil de identificar, ya que muchas personas se acostumbran a vivir con un nivel alto de preocupación o tensión.

  • Preocupación excesiva: pensamientos constantes difíciles de controlar.
  • Tensión física: dolor muscular, nerviosismo, sensación de agobio.
  • Problemas de sueño: dificultad para conciliar el sueño o despertares frecuentes.
  • Cansancio y agotamiento mental.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Irritabilidad o cambios de humor.
  • Sensación de estar en alerta constante.
  • Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): preocupación constante y excesiva sobre diferentes áreas de la vida.
  • Ansiedad social: miedo intenso a situaciones sociales, a ser evaluado o juzgado por otros.
  • Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC): presencia de obsesiones (pensamientos intrusivos) y compulsiones (conductas repetitivas para reducir la ansiedad).
  • Ataques de pánico: episodios intensos de ansiedad con síntomas físicos como palpitaciones, sensación de ahogo o miedo a perder el control.

  • Rendimiento laboral.
  • Relaciones personales y de pareja.
  • Toma de decisiones.
  • Calidad del sueño y descanso.
  • Autoestima y bienestar emocional.
  • Salud física (tensión, fatiga, somatizaciones).

Objetivo de la intervención

El objetivo del tratamiento de la ansiedad en adultos es ayudar a la persona a reducir el malestar, recuperar el control sobre sus pensamientos y emociones y mejorar su calidad de vida en las distintas áreas personales, sociales y laborales.